domingo, 12 de enero de 2014

Gracias por Fernando

Cuando me dijeron que si quería decir algo sobre Fernando pensé que no tenía tiempo para prepararme nada, pero la verdad es que no hay que prepararse mucho para hablar de él.
Dicen los entendidos que cuando alguien muere los que se quedan aquí tienen que pasar el duelo  y que lo que más reconforta es hablar de esa persona, que aunque llores, aunque te sientas triste, hablar de él es lo único que te hace sentir bien, porque sientes como que aún está aquí.
Creo que tienen razón, ver una foto, hablar de algo que dijo con quien le conoció, todo reconforta, aunque nos ponga muy tristes .
Pero cuando hablas de Fernando, todos acabamos sonriendo, porque era un hombre alegre, tal vez esté un poco enfadado con nosotros porque no dejamos de llorar por su pérdida, “ lo siento Fernando, pero estamos muy tristes”.

Sí , era un hombre que transmitía alegría, ternura, paz.

Cuando tenías problemas, ibas, hablabas con él y te venías en paz, el transmitía ese amor de Dios, esa bondad que te lleva a la paz.

Su vida fue puro servicio, un servicio a LOS DEMÁS, pero sin que nadie notara que le pesara, al contrario, todo lo hacía con tan buena disposición, con tantas ganas, con tanto cariño que parecía que no se cansara, poco antes de operarse, ¡como siempre teníamos tantas reuniones!, le vi muy cansado y le dije Fernando tu a tu ritmo, si estás muy cansado no vengas! Y sonreía, “vale” me decía.

Se metía en todos los fregaos y por eso andaba con nosotros, con su querido MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD, le encantaba ir a un cursillo y le encantaba invitarnos a todos a ir

Decía: en un cursillo te encuentras con Jesús  ¿Cómo no voy a invitar a todos? siempre que había un cursillo nos invitaba incansablemente, ¿recordáis? a veces me decía, “invítalos tú que a mí no me hacen caso”.

Y a él le encantaba su comunidad de San Juan de Ávila, donde todos nos conocemos y nos interesamos unos por otros y nos queremos y le queríamos tanto a él.

Por eso se ofrecía a venir a celebrar en Semana Santa o cuando se le llamaba y hablaba tan entrañablemente de todos nosotros.

También decía: ¡Ojalá que cuando me haya ido alguien pudiera decir que me parezco un poco a Jesús!

Pues sí Fernando, no solo te has parecido a Jesús, sino que gracias a ti nos hemos acercado mucho más a Él, tu nos has enseñado a entusiasmarnos con Él, has sido un buenísimo instrumento para conocerle.
Toda tu vida entregada a llevar su Palabra a todos los lugares donde fuiste, con pasión, con alegría.

Por eso sabemos que debes estar allí con Dios, sentado a su lado mirándonos y sonriendo.

Solo me queda darte muchas gracias Señor, gracias personalmente porque hiciste posible que me encontrara con él y disfrutar de su amistad y su cariño y gracias en nombre de esta comunidad de San Juan de Ávila a la que él tanto quiso  y que le ha querido tanto y   que nunca le olvidará, gracias también en nombre de su M. de cursillos al que sirvió incansablemente.

Señor :GRACIAS ,GRACIAS ,GRACIAS  por Fernando

Cristina 


miércoles, 8 de enero de 2014

No tengáis miedo


Hace 2 horas 



“El segmento de plata” por Manuel Montes Cleriesm.montescleries@telefonica
.net
No tengáis miedo
Málaga 9 de enero de 2014 He recibido un mensaje angustioso de una amiga. Me decía con un temblor que acentuaba sus palabras: -¡Qué vamos a hacer ahora sin Fernando!- Mi respuesta la tomo de las palabras que él pronunciaba cuando le planteábamos una dificultad: ¡No tengáis miedo! Fernando Jiménez Villarejo era así. El payaso de Dios. Cuando las cosas estaban difíciles en un cursillo, cuando alguno de los presentes se debatía ante sus dudas, al terminar aquél día Fernando sacaba, de no se donde, unas trenzas rubias, un acento alemán y un maravilloso juego de pulgas amaestradas. Con su cara sonriente, que intentó imitar Benedicto XVI (su sosías), conseguía transmitir calma y sacar de cada uno de nosotros lo mejor que teníamos. Mientras, repetía: No tengáis miedo. El otro día asistí a la fiesta de su despedida de este mundo. Me la imaginaba así, pero me quedé corto. Poca jerarquía y mucho pueblo. Alguna autoridad y mucha gente corriente. Canciones y muchas lágrimas. De seglares y de curas. ¿Que vamos a hacer ahora?: sentirnos libres, como debemos estar los seguidores de Jesús y hacer lo que podamos. Nada más y nada menos que lo que podamos. Imitar la actitud de ese cura ante la vida. Seguir el ejemplo que nos mostró mientras estuvo entre nosotros. Hace más de treinta años Lole y Manuel sacaron una canción con letra de Alejandro Sanz. Parece que estaba escrita para recoger los sentimientos de Fernando; por eso sonó en su despedida. Una letra que recoge el pensamiento que él nos transmitió con su vida. Me permito copiar su texto como si se tratara de su testamento. Tó el mundo cuenta sus penas pidiendo la comprensión quien cuenta sus alegrías no comprende al que sufrió Señor de los espacios infinitos tu que tienes la paz entre las manosderrámala Señor te lo suplico y enséñales a amar a mis hermanos De lo que pasa en el mundo por Dios que no entiendo "na" el cardo siempre gritando y la flor siempre "callá" Que grite la flor y que se calle el cardoy todo aquel que sea mi enemigo que sea mi hermanoVayamos por esa senda a ver que luz encontramos esa luz que esta en la tierra y que los hombres apagamosSeñor de los espacios infinitos tu que tienes la paz entre las manos derrámala Señor te lo suplico y enséñales a amar a mis hermanos Y enséñales lo bello de la vida y a ser consuelo en todas las heridas y amar con blanco amor toda la tierra y buscar siempre la paz, Señor y odiar la guerra. Todo es de color. No tengáis miedo. A Fernando Jiménez Villarejo. In memoriam.

domingo, 5 de enero de 2014

Cuando lloran los seglares

Cuando lloran los seglares

Ha fallecido Fernando. A Jiménez Villarejo se le recuerda con expresión serena y sonriente. Humilde. Cuando pedía algo lo pedía con respeto. El respeto de los viejos. Ha muerto un presbítero de Málaga. Uno más.
Rafael J. Pérez Pallarés - 04/01/2014 Actualizado a 05/01/2014. 211 vistas.
En su último adiós en la parroquia malagueña de Ntra. Sra. de las Angustias su despedida se regó con muchas lágrimas de laicos. A los que conocía de cerca y acompañó espiritualmente como hermano. Cuando lloran los seglares en el entierro de un cura ha muerto un buen sacerdote. En expresión del papa Francisco, un pastor con olor a oveja. Las expresiones de afecto que con frecuencia salpican los entierros de los presbíteros malagueños es señal inequívoca de que esos curas fueron hombres de Dios y de Iglesia.
Sorprende agradablemente que lloren los laicos. Emociona ver cómo se baña con lágrimas el entierro. Cómo se arropa a la familia y a los amigos. Es lo que aquel jueves vivimos en El Palo. Cariño al presbítero malagueño. Al misionero diocesano. Como un trozo de hielo desecho en los labios, poco a poco marchan sigilosos excelentes hombres aunque haya quien no entienda por qué se va en momentos que faltan sacerdotes cabales, presbíteros de honda experiencia de fe, curas de almas.
 

viernes, 3 de enero de 2014

NO HE VENIDO A SER SERVIDO SINO A SERVIR


NO HE VENIDO A SER SERVIDO SINO A SERVIR

¿Qué hemos perdido la gente de Cursillos de Málaga con la muerte de Fernando? No puedo decir todo porque a Papá Dios no hay quien nos lo toque, que bien nos remachaba Fernando cómo nos quiere seamos como seamos, cómo desde la eternidad lleva mi nombre grabado en la palma de su mano, cómo nos quiere como somos aunque nos sueñe mejores, pero sí MUCHO, MUCHÍSIMO… un amigo, un consejero, un oidor, en muchos sentidos un padre.
              

Fernando llegó a Cursillos en 1998, recién vuelto de Caicara de Orinoco, la Misión de la Diócesis en Venezuela. Su vocación era profundamente misionera. En sus primeros años de sacerdocio estuvo en Tanzania. Quizás por eso encajó tan bien en Cursillos, por lo que nuestro método tiene de misión, de envío, de anuncio de la Buena Noticia.
              
Llegó, digo, en 1998 en un momento muy doloroso de la Escuela de Málaga. Estaba cerrada, al pasar por una profunda crisis tanto el Secretariado como la Escuela. Este cierre duró 3 meses en los que Fernando se fue entrevistando uno a uno con todos los que la formábamos para saber y discernir. Se fue a Córdoba a vivir su Cursillo de Cristiandad.
               Y la Escuela volvió a abrirse, con una Comisión, que no Secretariado, al frente de la que estaba él. Fórmulas especiales para momentos especiales.
A partir de ahí… hasta el 8 de Noviembre de este año, fecha en la que ingresó en la Residencia de la Seguridad Social para una intervención sencilla que tontamente se ha complicado hasta llevárselo.
En la Escuela ha sido alguien muy importante y necesario. Nos ha ayudado a redescubrir y enriquecer la fuerza de la oración comunitaria (¡Esas Eucaristías con él que ya no volverán!), nos ha formado en puntualidad, seriedad, en compromiso… ¡en tantas cosas!...

Su risa era contagiosa pero no le temblaba la voz cuando creía que tenía que llamar al orden a alguno.

Su risa y sus tonterías J … decía que su otra vocación era la de payaso. ¿Quién de nosotros no recuerda a la célebre pulga Pep-si de la que era el domador? ¿Dónde estará ahora Pep-si?... Tan sola como nosotros. 
Juntos hemos vivido ¡tantas cosas!... Desde sus 50 años de cura, el Encuentro de Dirigentes de Murcia que tanto disfrutó, las bodas de oro de Cursillos de Málaga… cada martes como el primero en las sesiones de escuela… ¡Y aquella peregrinación a Tierra Santa! Aquellos 7 días no fueron más que un gran encuentro con Dios, en su tierra, en los hermanos de escuela, en Fernando y en Jesús, nuestros curas…



Todos en la Escuela nos sabemos aquello que él nos decía: “No tengáis miedo” . Y ahora ¿qué?...
Hoy seguro que ha disfrutado en su Misa de corpore in sepulto. ¡Ha sido la Misa de Gloria más llorada del mundo! Nadie miraba el reloj, nadie tenía prisa. La Iglesia era claramente insuficiente, desde para los curas (más de 30, hasta alguno en la puerta de la Sacristía); pero era la Iglesia donde celebró la primera Misa, era la que está frente a su casa, era aquella en la que ha estado celebrando estos dos últimos años. Su primera Misa y la última.




      
Han hablado varios curas, sus hermanos, la gente de su grupo, gente de la Escuela,…
Le han entrado a hombros su familia, sus sobrinos y algún sobrino nieto. Le han sacado a hombros sus hermanos, los curas de Málaga entre un de Colores mezclado con una gran ovación y aplausos…

Desde La fe sabemos que está con su Señor, en quien él profundamente creía, pero humanamente estamos muy tristes, como huérfanos. ¡Hemos perdido mucho!
Mª Carmen Ávila

ESCUELA DE MÁLAGA

ACCIÓN DE GRACIAS 


Quiero darte las gracias, Señor, con todo mi corazón y con toda mi alma por la presencia de Fernando en mi vida… en nuestras vidas. 
Porque nos dio a conocer a ese Dios misericordioso que siempre nos espera con los brazos abiertos como el padre de la parábola. 
Porque nos recordaba, como el profeta, que Dios "tira nuestros pecados al fondo del mar" 
Porque nos mostró, con su testimonio de vida, la Iglesia de Jesús. 
Porque constantemente nos alentaba con las palabras de Cristo NO TENGÁIS MIEDO 
Por su amor a las misiones, que tanto carácter imprimió a su vida como sacerdote y como persona. 
Porque nos enseñó a vivir con la convicción de que, a pesar de de nosotros, a Dios "se le cae la baba con cada uno" 
Por su disponibilidad, por estar siempre atento a cada necesidad y encontrar en su día a día un hueco (aunque no lo tuviese) para atender a quién lo necesitara con atención , paciencia, comprensión y amor. 
Gracias, especiales, por su libertad. Una libertad que no le ataba a lo superfluo, a lo material, al que dirán o a actitudes autoritarias. 
Por su coherencia de vida, por su actitud cristiana que le llevaba a ser fiel a las palabras del Evangelio que tomó como lema en su ordenación sacerdotal: " He venido a servir, no a ser servido". 
Gracias por formar parte de mi grupo de vida, en el que no era el sacerdote sino el compañero, el confidente, esa persona ante la que se puede "pensar en voz alta", el que lloraba con cada uno y con cada uno se alegraba. Lo uno y lo otro, llorar y alegrarse, lo hacía con la pasión que le ponía a todo…… 
Por su vocación de payaso, que 
…..nos ha alegrado tantos y tantos momentos difíciles que hemos compartido…..y ha sido la sonrisa del Evangelio para los que hemos tenido la inmensa suerte de compartir tareas, amistad y vida. 
Gracias Señor, porque por Fernando solo puedo darte GRACIAS !!

M. Ángel Otero... su Grupo, su Escuela...

Semblanza del Rvdo. D. Fernando Jiménez Villarejo

Semblanza del Rvdo. D. Fernando Jiménez Villarejo

Dentro de la Octava de Navidad en la que todos los creyentes celebramos con gozo el nacimiento de Jesús en Belén, y en la solemnidad de Stª María, Madre de Dios, Theótocos, porque en ella la Palabra se hizo carne y acampo entre nosotros el Hijo de Dios y mientras moría un año y nacía otro; nuestro hermano y amigo Fernando, nacía para la vida eterna. Por ello celebra ya gozoso la autentica Navidad, ha descubierto, sin velos, el misterio de un Dios hecho niño lleno de ternura y misericordia y su vida es ya alabaza y gloria ante el Dios Trinidad.
Antonio Collado, delegado para el Clero - 03/01/2014. 31 vistas.
Se ha ido muy deprisa, casi sin avisar, a todo nos ha sorprendido su marcha. El beso de la hermana muerte ha sido muy al estilo de Fernando, sencillo y sin molestar. Uno muere como ha vivido. No necesitaba él de mucha purificación para llegar a la casa del Padre; allí se habrá fundido en un abrazo con sus padres y hermanos, especialmente con Pepe, recién fallecido; un par de semanas se ha llevado los hermanos, querían terminar juntos su carrera en este mundo.
Fernando nace en Málaga el 11 de Junio de 1.931, cuarto de siete hermanos. Aquí en el Palo y en esta barrio y por estas calles, hoy ya tan distintas de las de su niñez, va creciendo y configurándose su personalidad. Sobre todo es el ambiente familiar el que le marca profundamente, también a sus hermanos, y le ayuda a ir arraigando su vida en el Evangelio y la experiencia de la fe cristiana. Todos nosotros somos testigos del compromiso de la familia Jimenez-Villarejo con los valores del Reino que nos trajo Jesús, en la sociedad, en la política, en la judicatura y en la misma Iglesia.
Cursa algunos años de Bachillerato en el Colegio de San Estanislao que es como el corazón de este barrio pero pronto pasa al Instituto Público de Enseñanza Media “Gaona”, dónde su padre es secretario y profesor de francés. Podemos imaginar en cuantos momentos padre e hijo no cruzarían sus miradas para darse ánimo, para una llamada de atención e incluso para una severa advertencia. A Fernando la presencia de su padre le sirve de estímulo y compromiso para ser un buen estudiante.
La llamada del Señor encuentra pronto eco en el corazón generoso de Fernando y después de pasar un año en el seminario de Salamanca, ingresa en el de Burgos, pero no en el Diocesano sino en el de misiones, el que tiene abierto el Instituto Español de Misiones Extranjeras. Fernando quiere darse totalmente, sin reservarse nada, quiere ser misionero, sacerdote universal y lo ha sido hasta el final de su vida. Fue una opción clara y firmemente mantenida en el tiempo. Me acuerdo de esta expresión suya: “No voy a mis años a decir que no creo en Jesús, sería negar mi identidad, negar mi vida y mi historia”; tal fue su configuración con Jesucristo y con su vocación de presbítero.
Es ordenado sacerdote el día 29 de Junio de 1.957 en Burgos e inmediatamente viene a celebrar su primera misa precisamente en esta parroquia de Ntrª Srª de las Angustias, dónde el Señor le permitió servir a esta comunidad cristiana en los dos últimos años de su vida, como cerrando el ciclo que aquel misacantano abrió el día siguiente de su ordenación.
Pronto marcha para la antigua Rodesia, hoy Zimbabue. Allí Fernando gozo mucho y se reafirmo uno de los rasgos de su carácter que le va a identificar para siempre: su alegría y su sonrisa contagiosa. Fernando ha sido un enamorado de la vida y ha sabido contagiar a todos el gozo de vivir en plenitud cada momento de la existencia. Solo tuvo un dolor, no poder asistir a los sepelio de sus padres. Entonces los misioneros se iban para siempre, para no volver, de por vida.
Es reclamado por los superiores del IEME como formador y pasa unos años en Burgos formando a los futuros misioneros y surge entre ellos tal grado de amistad y sintonía que cuando son ordenados presbíteros, marchan juntos a Zambia. Un nuevo destino, un nuevo país pero un mismo continente: África, al que Fernando amó apasionadamente y en donde vivió los años más creativos de su ministerio. Más tarde ya en la plenitud de la vida, emprende una nueva aventura misionera en Venezuela, en nuestra misión de Caicara del Orinoco; dónde con tanto cariño se le recuerda y tanta entrega derrocho en su trabajo evangelizar, como lo recuerdan aún los evangelizadores cuyo grupo él inicio.
El 9 de Agosto de 1.977 se incardina en nuestra Diócesis de Málaga y aquí encuentra un presbiterio que el acoge y le estima. Muchas han sido las responsabilidades de Fernando en nuestra Diócesis, desde que D. Ramón Buxarrais, Obispo emérito de Málaga, su gran amigo, descubre su valía y su vocación de servicio: Párroco de Ntrª Srª de los Ángeles en Miraflores de Málaga, en Ntrª Srª de la Amargura, Delegado de Juventud, de Apostolado Seglar y de Cofradías y Hermandades, Vicario Episcopal territorial de Málaga ciudad, Consiliario de Cursillos de Cristiandad y por último párroco de San Juan de Ávila y colaborador en Ntrª Srª de la Paz y en esta donde hoy celebramos sus exequias.
En todos los sitios donde la Iglesia le envío y en todos los ambiente en lo que se movió, Fernando dejo la impronta de un hombre de bien:
-Su cercanía y amabilidad. Allí donde estuvo se hizo amigo de todos y todos encontraron un hueco en su corazón.
-Su tesón y constancia. Fernando convencía poco a poco, sin imponer nada pero sin ceder en lo que era para él importante; que bien lo sabían los sacerdotes de los Arciprestazgos de Málaga.
-Su serenidad y paciencia que le ayudaba a relativizar tanta pequeñeces del día a día y a transmitir siempre paz y seguridad por eso tanto de nosotros lo tuvimos por guía y acompañante espiritual.
-Su rica y honda experiencia de fe, que hizo de él un testigo cualificado del Evangelio, un sacerdote cabal, una expresión viva de lo que el salmista nos relata en el salmo 131: “Señor, mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad, sino que acallo y modero mis deseos; como un niño en brazos de su madres, como un niño están en brazos de Dios mis deseos. Espere Israel en el Señor ahora y por siempre”.
Así vivió Fernando, este su testimonio que nosotros recogemos con agradecimiento. Y ahora hermano que ya estás en la presencia de Dios, sabemos que no nos olvidas, como nosotros no te olvidaremos. Reza al Señor por nosotros, a ese Señor por quien tú gastaste tu vida para que su Reino se hiciera realidad en nuestra historia. Descansa en paz Fernando y que Él te premie ahora todos tus desvelos.

Parroquia de Ntrª Srª de las Angustia de Málaga
2 de Enero de 2014

miércoles, 1 de enero de 2014

Fernando... de Colores!!

 Qué difícil decir esto... No hay palabras... duele... Deberíamos estar contentos, porque sin duda está en el mejor de los sitios donde se puede estar: en el cielo, en la gloria, en la paz de Dios... pero aquí nos quedamos hechos polvo....

"Año nuevo, vida nueva"

De Colores, que lo disfrutes, Fernando, que disfrutes plenamente de Dios; nosotros nos alegramos mucho por ti, pero aquí hoy lloramos porque nos dejas un vacío que no sabemos cómo vamos a llenar. Te queremos.

El velatorio tiene lugar en el Pasaje Miramar del Palo 4, 7º A. La Misa funeral tendrá lugar mañana 2 de enero a las 10.30 h en la parroquia malagueña de Ntra Sra de las Angustias situada en C/ Villafuerte 1.

Compartimos esa luz que siempre ha tenido y ahora más que nunca y algo que él escribió sobre sus creencias:



La fe que ha dado sentido a mi vida

Creo en JESÚS de Nazaret: cercano, acogedor, servidor, liberador
                                             en su vida sencilla y “con sentido”
                                              en su muerte y su resurrección, su Pascua
                                              en su Reino.

Mi fe en Cristo Jesús destaca sobre “todo lo demás”, y esto me lleva a
seguir caminando, buscando, en actitud abierta, renovándola cada día.

Creo en el Dios que se manifiesta en Jesús y nos muestra un Dios:
Padre/Madre, Compasivo, Justo/Misericordioso
que camina con nosotros, que está con los que buscan, 
que sufre y se alegra con nosotros
creador y nosotros colaboradores suyos. La creación, su mayor gloria.

Creo en el Espíritu de Jesús, que es el alma, el motor de su vida
                                               ungido por Él para su misión.
Que está siempre con nosotros, que nos da sentido, que nos ayuda a
saborear, que nos fortalece, ilumina y compromete.

Creo en el mundo: como don y como tarea, quehacer inacabado
Algo que hay que perfeccionar constantemente. Tarea nuestra.

Creo en la gente: en sus valores, que son los valores de Reino:
en la fraternidad, la convivencia, en una actitud de compartir, de servir,
de acompañar,
que me lleva a tratar a todos (mujeres y hombres) con respeto, sinceri-
dad, cariño y alegría.
Esto me lleva a adaptarme – encarnarme – lo más posible, viviendo
como vive la gente, con sencillez, cercano a ellos, eliminando privilegios, “estilos clericales” y distinciones ridículas.

Creo en la Iglesia de Jesús: como comunidad de los que creen en Él
                                             como tarea a realizar: santa y pecadora
                                             como realizadora del Reino
Por supuesto, creo que la Iglesia es misionera, evangelizadora, enviada
o no es nada. Y mi vida se va realizando en una tensión, entre lo que
viví en mi etapa misionera- africana y venezolana – y lo que vivo en
la actualidad; pero esa tensión me hace vivir en esperanza, mirando
siempre adelante, sin nostalgia, sin ataduras.

Quiero vivir esa fe en actitud de servicio siguiendo al que dijo:
“no he venido a ser servido, sino a servir”.


Creo en la comunidad: la comunidad se compone de personas concretas
Con sus vidas, sus cualidades, sus defectos, sus situaciones concretas,
Por tanto, un gran respeto por cada uno de los que la forman y un gran
respeto de cada uno por la comunidad.
Este mutuo respeto es difícil de llevar a la práctica con equilibrio.

                                     
Hay que buscar el equilibrio entre la vida personal y la comunitaria.

Creo en la comunidad, que nos debe ayudar a crecer como personas, fomentando la convivencia, la sinceridad, la comunicación,
la corrección fraterna…y evitando lo que dañe lo anterior.

Debo ser servidor de la comunidad, y eso se manifiesta en especial:
*Favoreciendo el dialogo, la escucha, la comunicación sincera, siendo agente de comunión y reconciliación.

*Ser animador espiritual de la fe, en un clima evangélico, ayudando a “leer” la vida a la luz del Evangelio. Ayudar a descubrir la presencia de
Dios, de Jesús en la vida, el sentido pleno que da a nuestra vida nuestra
fe el Él.

*Animar y presidir las celebraciones de la fe, con celebraciones vivas,
autenticas y “con sentido”.

*Animar y ejercitar la corrección fraterna y la revisión de vida.

*Convencimiento de que lo mío es “preparar el camino”, que no soy
protagonista de nada; por tanto encauzar a la gente hacia Dios prepararlos para que respondan a la llamada. Debo ser un miembro de la comunidad, no “sobre” o “fuera”, sino “en” ella.

*Ser testigo de lo trascendente, de los valores del Reino, en disponibilidad en las manos de Dios y de la Iglesia, del valor celibato por el Reino y para estar dedicado totalmente a los demás.

Creo que la vida así vivida tiene pleno sentido y vale la pena.